miércoles, 1 de agosto de 2018

Reflexión en el 42 aniversario de mi Promesa Scout



Hace 111 años, el 1 de agosto de 1907, comenzaba el primer campamento scout. 24 muchachos con Baden Powell dan forma a lo que sería el Movimiento Scout. 100 años después, el 1 de agosto de 2007, celebramos el primer amanecer scout, y desde entonces nuestro compromiso de vernos al menos una vez al año, en los últimos días de julio, un año al amanecer y otro al atardecer, para renovar nuestra Promesa.

Este año lo hemos hecho en plena celebración del 50 aniversario de la Delegación Diocesana del M.S.C. de Jerez, de la que todos o casi todos de los presentes en ese amanecer hemos formado parte.

Nos encontramos aquí porque, en 1918, el Padre Jacques Sevin S.J. tuvo la idea de defender que la enseñanza del Movimiento Scout era perfectamente coherente con la visión cristiana del hombre.

Y gracias a que esta idea fue asumida especialmente por el “cura Carlos” y el “cura Antonio” que viendo el potencial que el Escultismo ofrecía para la formación, no sólo cristiana, sino también humana de los jóvenes, se pusieron manos a la obra e iniciaron el movimiento en nuestra Diócesis.

Hoy, 50 años después y gracias a la Delegación Diocesana de Jerez permanece el sentido del Movimiento Scout Católico: formar a los niños y jóvenes en la visión cristiana del hombre, y esto es lo que ha venido haciendo la Delegación de Jerez en estos 50 años.

Con sus altibajos, siempre ha tenido presente la “C” del movimiento y su vinculación con la Iglesia, de ahí su valoración por los distintos Obispos que han pasado por ella, desde los auxiliares de Sevilla que conformaron la Delegación Regional Diocesana de Escultismo, mucho antes de la creación de la Diócesis, hasta los titulares que desde 1980 empezando por Don Rafael Bellido han regido la Diócesis.

Pero no debemos olvidar que la vinculación del Movimiento Scout con la Iglesia no anula su método y características propias,  aunque debe adaptarse a las circunstancias de tiempo y lugar y al ritmo de la vida. En este sentido, “confesionalidad no significa regularización de la práctica religiosa, ni instrucción religiosa, sino descubrimiento progresivo de la Iglesia como lugar donde se realiza la salvación liberadora de Jesucristo”, constituyéndose los grupos scouts en “lugares de Iglesia, pequeñas comunidades en ruta donde puede nacer, hacerse y desarrollarse la Iglesia”.[1]

50 años han dado para mucho y esperamos que puedan cumplirse muchos más y que nuestro Movimiento siga siendo “un buen lugar donde las personas cristianas se sienten invitadas a fortalecer su fe a través del encuentro con Jesucristo, el compromiso con la Iglesia, y la opción por integrar en la propia vida los valores del Evangelio”[2].

Juan Ortega Álvaro.


[1] El Método MSC. Barcelona, 1975.
[2] Carta del MSC aprobada en la 51ª Asamblea General Ordinaria del Movimiento Scout Católico. Madrid, 24 y 25 de octubre de 2009.